Soy como un libro abierto. A veces soy novela, a veces soy un libro de poesía. La novela es la historia con complicaciones en el argumento, pero que se lee fácilmente; la poesía es el subjetivismo que queremos darle a cada palabra, cada metáfora que buscamos.
Mi novela es una historia con muchos capítulos. Mi novela la conforman varios tomos, varias partes-ya es más que trilogía a mis 19- que relatan mis vivencias. Paso capítulos, cierro pequeñas historias de una gran Historia (con mayúscula) personal. Somos lo que queremos ser. Me gusta escribir mi propia novela, esa biografía de cara a la galería que leen los que me rodean cada día. A veces, pasar de página nos conviene; otras veces, queremos permanecer en la misma y releer las palabras una por una hasta fusionarnos con ellas.
Mi novela, a veces, es libro de poesía. A veces vivo en ese mundo de ensoñación que únicamente yo entiendo. En ocasiones, sólo unos pocos captan esa metáfora escondida en las curvas de las letras, en los puntos de las "íes", en las picas de la "t"; son doctos en la materia, me conocen de tiempo ha y, por ello, saben que busco enfrentar la realidad desde un escondite para que aquellos que me desconocen no sepan de qué diantres estoy hablando. La poesía es una lucha de trincheras.
La vida son hojas de papel en blanco. Tratad de escribir bonito sobre ellas.
Mi novela es una historia con muchos capítulos. Mi novela la conforman varios tomos, varias partes-ya es más que trilogía a mis 19- que relatan mis vivencias. Paso capítulos, cierro pequeñas historias de una gran Historia (con mayúscula) personal. Somos lo que queremos ser. Me gusta escribir mi propia novela, esa biografía de cara a la galería que leen los que me rodean cada día. A veces, pasar de página nos conviene; otras veces, queremos permanecer en la misma y releer las palabras una por una hasta fusionarnos con ellas.
Mi novela, a veces, es libro de poesía. A veces vivo en ese mundo de ensoñación que únicamente yo entiendo. En ocasiones, sólo unos pocos captan esa metáfora escondida en las curvas de las letras, en los puntos de las "íes", en las picas de la "t"; son doctos en la materia, me conocen de tiempo ha y, por ello, saben que busco enfrentar la realidad desde un escondite para que aquellos que me desconocen no sepan de qué diantres estoy hablando. La poesía es una lucha de trincheras.
La vida son hojas de papel en blanco. Tratad de escribir bonito sobre ellas.
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