sábado 14 de enero de 2012

¿Quién sabe? Tal vez, mi historia

Transeúnte
en este mundo, que es tu calle;
transeúnte de noche,
a tu puerta y sin llave.

Huidizo y,
a veces, feroz y sin excusas:
las luciérnagas de noche,
verdes, me alumbran

el camino que dejé escrito
y retomo esta tarde,
casi mañana,
casi hoy, casi nunca.

Tan sólo rezo por tenerte
delante de mis ojos de cristal
translúcido y tan opaco,
tranquilo y tan claro.

A veces, empañados...
a veces, empeñados.