A mi memoria
le dedico tantas cosas
como merece,
tantas como tiene el día.
Le guardo el respeto
cuando me tiende la mano;
se lo pierdo cuando
me amenaza con borrascas,
cuando truenan recuerdos
que ya desconocía o
vuelven personas a las que yo quería
y ahora no están
y las sigo echando de menos
cada hora, esta vida.
A mi memoria,
por ti esta elegía.
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